La Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza está orientada a la atención de personas con daño cerebral adquirido y otras enfermedades neurológicas que afectan a su autonomía, movilidad, comunicación, deglución, capacidad cognitiva o desempeño en las actividades de la vida diaria.
El objetivo del proceso neurorrehabilitador es reducir el impacto que la enfermedad neurológica tiene sobre la persona y su entorno, favoreciendo la mejor calidad de vida posible dentro de las limitaciones que pueda imponer cada situación clínica. Para ello, el hospital ofrece un abordaje especializado, continuado y personalizado, centrado tanto en el paciente como en su familia.
La unidad atiende a personas con patologías como ictus, traumatismos craneoencefálicos, anoxia cerebral, secuelas de tumores cerebrales, encefalitis, lesión medular, polineuropatías, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple u otras enfermedades neurológicas que pueden generar discapacidad física, cognitiva, comunicativa o funcional.
A diferencia de otros procesos de rehabilitación más generales, la neurorrehabilitación requiere una intervención específica, coordinada y adaptada a la evolución de cada paciente. Por eso, el modelo de trabajo se basa en la valoración individualizada, la definición de objetivos funcionales realistas y la participación de un equipo multidisciplinar que acompaña cada fase del proceso.
La Unidad de Neurorrehabilitación cuenta con un espacio específico integrado en una planta de hospitalización dedicada a la rehabilitación neurológica. Sus instalaciones están organizadas para trabajar diferentes áreas: fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, estimulación cognitiva, reeducación perceptiva y visual, entrenamiento de actividades de la vida diaria y recuperación funcional.
El equipo asistencial está formado por profesionales de distintas disciplinas: médicos especialistas en rehabilitación, neurología y medicina interna, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos, trabajadores sociales y un equipo de enfermería especializado. Esta coordinación permite abordar de manera conjunta las distintas secuelas que puede provocar una lesión neurológica.
Entre las alteraciones que se valoran y tratan se encuentran los problemas de deglución, comunicación, deambulación, capacidad visuoperceptiva, sensibilidad, situación cognitiva, estado de ánimo, socialización o continencia esfinteriana. También se atienden secuelas como hemiparesia, afasia, disartria, disfagia, dolor, retracciones, deformidades, trastornos perceptivos, complicaciones respiratorias, vasculares o trófico-cutáneas.
La planificación del tratamiento se realiza teniendo en cuenta la situación clínica, las capacidades conservadas, el pronóstico funcional y los objetivos de recuperación. Cada intervención busca mejorar la autonomía del paciente, facilitar su adaptación y favorecer, siempre que sea posible, la reintegración a sus actividades cotidianas.
La familia ocupa también un papel fundamental. El modelo de la unidad procura que el paciente y sus familiares conozcan qué se está trabajando, para qué se realiza cada intervención y cuál puede ser la evolución esperable. Esta información ayuda a comprender mejor el proceso, tomar decisiones y preparar la vuelta al domicilio o al recurso más adecuado tras el alta.
La planificación del alta y el lugar de derivación se consensúan con el equipo, el paciente y la familia. Este acompañamiento permite orientar los siguientes pasos, facilitar la continuidad asistencial y ofrecer apoyo en una etapa que suele implicar cambios importantes en la vida diaria.
La tecnología es otro de los elementos diferenciales de la Unidad de Neurorrehabilitación. El hospital dispone de recursos avanzados aplicados a la recuperación de la marcha, el equilibrio, la movilidad, la deglución, la coordinación, la fuerza y las actividades de la vida diaria.
Entre estos recursos se encuentran sistemas de marcha con suspensión corporal, dispositivos de asistencia al movimiento, ejercicio inercial, estimulación eléctrica funcional para trastornos de la deglución, rehabilitación virtual, biofeedback y espacios de simulación para entrenar actividades cotidianas en un entorno seguro y adaptado.
En los últimos años, el Hospital San Juan de Dios de Zaragoza ha reforzado esta apuesta con nuevas incorporaciones tecnológicas al servicio de la recuperación funcional. Entre ellas se encuentra un ergómetro sentado especialmente adaptado para pacientes en silla de ruedas o con movilidad reducida, que permite ejercitar brazos y piernas de forma sincronizada. También se ha incorporado una plataforma estabilométrica con inmersión virtual, útil para trabajar el equilibrio, la coordinación y el control postural de forma segura y motivadora.
Asimismo, la cinta de marcha Airwalk AP, ya consolidada en el hospital, ha incorporado nuevas funciones orientadas a mejorar la precisión terapéutica. El sistema RoboWalk permite asistir o resistir el movimiento del paciente durante la marcha, facilitando un patrón más funcional, y otros dispositivos permiten entrenar la fuerza de las piernas incluso en personas que todavía no pueden caminar por sí solas.
Toda esta tecnología no sustituye el acompañamiento profesional, sino que lo amplía. Permite adaptar los ejercicios al momento exacto del proceso de recuperación, graduar el esfuerzo, trabajar movimientos concretos y ofrecer al paciente una intervención más ajustada a sus necesidades.
La neurorrehabilitación es un proceso exigente, pero también profundamente humano. Cada avance puede tener un gran significado: mantenerse sentado con más seguridad, recuperar parte del movimiento de una mano, mejorar la deglución, caminar con apoyo, comunicarse mejor o volver a realizar una actividad cotidiana.
En la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza, la recuperación se entiende como un camino compartido. Un camino en el que intervienen conocimiento clínico, tecnología especializada, trabajo en equipo, constancia, acompañamiento familiar y una forma de cuidar centrada en la persona.
Porque tras un daño neurológico, recuperar capacidades no es solo volver a moverse. Es volver a ganar seguridad, autonomía, confianza y calidad de vida.